Muy pronto cargarás la batería del móvil con el calor de los fogones

Material termoeléctrico
Un equipo de investigadores de la Universidad de Utah en Estados Unidos ha desarrollado un material que muy pronto te permitirá cargar la batería de tu móvil mientras cocinas con el calor de los fogones. Se trata de un compuesto no tóxico que destaca por sus propiedades termoeléctricas, lo que le hacen capaz de generar electricidad a través del calor y también del frío.

En la actualidad, la producción de energía mediante el efecto termoeléctrico es una de las soluciones que más se está extendiendo para alimentar dispositivos wearables, como dispositivos médicos implantados o pequeños aparatos integrados en la ropa. Esto es debido a que se trata de una alternativa muy útil y eficaz para aprovechar, por ejemplo, el calor corporal y convertirlo en la electricidad necesaria para dar vida a nuestros dispositivos.
Los dispositivos termoeléctricos funcionan aprovechando las ventajas de una diferencia de temperatura entre dos lados de un material, de tal forma que la carga pasa desde el lado caliente al lado frío para generar una corriente eléctrica. Sin embargo, aunque tiene muchas ventajas, esta solución también tiene inconvenientes: normalmente utilizan componentes tóxicos, como el cadmio o el telururo de mercurio, y en otras ocasiones son bastante caros y poco eficientes. 
El material que han desarrollado estos investigadores resuelve estos problemas. Se trata de un elemento completamente inocuo para la salud de las personas, ya que está compuesto a base de calcio, cobalto y terbio. "No hay productos químicos tóxicos involucrados", asegura Ashutosh Tiwari, investigador principal. "Es muy eficiente y se puede utilizar para una gran cantidad de aplicaciones del día a día".Un generador termoeléctrico puede resultar muy útil en muchos ámbitos. Por ejemplo, podría utilizarse para alimentar los dispositivos médicos con el calor corporal; para que los coches o los aviones aprovechen el calor que generan para recuperar electricidad; para cargar el móvil con el calor de una olla o una sartén, una opción especialmente atractiva en países en vías de desarrollo; o también para que las centrales eléctricas puedan recuperar parte de la energía que se pierde en forma de calor.
De acuerdo con el equipo, las primeras aplicaciones de este material serán en los coches y los biosensores, y ya han solicitado una patente para poner en marcha su proyecto comercial.

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