Cuando iniciamos un régimen alimenticio con miras a bajar de peso o tonificar los músculos la primera prohibición es el consumo de bebidas alcohólicas. Es posible, cuando el objetivo es perder un par de kilos, que una copa de vino esté permitida, mientras un vaso de cerveza es inadmisible.
Especialista explican que el aporte calórico de la cerveza puede variar, por ejemplo, la tradicional rubia oscila en torno a las 45 calorĆas por cada 100 ml, es decir por cada cerveza de 375 ml, las llamadas tercio, ingerimos 170 calorĆas.
Pero esto es apenas el comienzo, lo que ocasiona que la panza crezca de inmediato es que el hĆgado debe trabajar el triple para quemar el alcohol que contiene y no puede ocuparse de la comida que ingerimos. Para colmo, la cerveza es una de las bebidas que mĆ”s despierta las ganas de comer, mucho mĆ”s que un cóctel o una copa de vino.
El doctor Keul, de la Clinica Universitaria de Friburgo (Alemania), asegura que la “panza cervecera” no existe, sino que es el alto consumo calórico de alimentos ricos en grasas la verdadera causa del crecimiento de la panza.
Esto puede no notarse en los primeros aƱos de la adultez, pero despuĆ©s de los 35 aƱos, cuando el metabolismo se vuelve mĆ”s lento, esas calorĆas se acumulan en el vientre.
La próxima vez que tome unas cervezas y desee picar algo, mejor pida una ensalada de aguacate y palmitos en lugar de papas fritas, hamburguesas o cualquier otra comida alta en grasa.


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